En un contexto de aceleración tecnológica y transformación digital, la neurociencia está cambiando la forma en que las empresas y las instituciones educativas entienden la toma de decisiones. Hoy, factores como las emociones, la percepción y la experiencia tienen un peso determinante en el comportamiento humano.
Así lo explicó Liliana Alvarado, directora de la Escuela de Postgrado de la Universidad Tecnológica del Perú (EPGUTP), durante la conferencia “Neurociencias y sus aplicaciones en la educación y los negocios”, donde señaló que la mayoría de decisiones no responde a la lógica, sino a las emociones.
“Hoy sabemos que solo el 10% de nuestras decisiones son racionales; el 90% son emocionales. Como sostiene el neurocientífico Antonio Damasio, no somos máquinas pensantes que sentimos, sino máquinas sentimentales que pensamos”, afirmó.
Un consumidor digital, informado y emocional
El crecimiento de las plataformas digitales ha dado lugar a un consumidor más exigente, que investiga antes de comprar y confía en la experiencia de otros usuarios. En el Perú, millones de personas utilizan redes sociales como fuente clave de información y recomendación.
“El consumidor de hoy está más informado y preparado, pero sigue siendo un ser humano que siente y se emociona. La tecnología ha cambiado nuestro comportamiento, pero no cómo sentimos”, manifestó.
En ese sentido, destacó que las recomendaciones, reseñas y contenidos generados por los usuarios e influencers tienen un gran impacto en las decisiones de compra.
Inteligencia artificial: personalización con límites
La experta subrayó que la inteligencia artificial (IA) está transformando la experiencia del usuario al permitir servicios más rápidos, personalizados en tiempo real. Sin embargo, advirtió que su uso debe ser equilibrado.
“La inteligencia artificial es el recurso estratégico que complementa al ser humano, pero no lo reemplaza. La empatía, la negociación y la conexión emocional siguen siendo insustituibles”, indicó.
Asimismo, advirtió sobre el impacto de un uso excesivo en el ámbito educativo: “Si dejamos de ejercitar nuestras capacidades cognitivas y delegamos todo a la tecnología, estas pueden debilitarse con el tiempo”, señaló.
De cliente a persona: el cambio de paradigma
Uno de los principales cambios en el entorno actual es el paso de un enfoque centrado en el cliente a uno centrado en la persona.
“Ya no hablamos solo de clientes, sino de seres humanos. Estamos en una era donde las personas buscan experiencias, conexión y propósito”, sostuvo.
En este nuevo escenario, las marcas deben generar vínculos auténticos y construir confianza a través de la empatía, la coherencia y el valor que ofrecen.
“Bajo las mismas condiciones, la marca que logra una conexión emocional auténtica es la que el consumidor elige”, remarcó.
Un entorno más incierto que exige habilidades humanas
Tras la pandemia, el entorno empresarial ha evolucionado hacia un escenario más frágil, ansioso y difícil de predecir, lo que exige nuevas capacidades en las organizaciones.
“Hoy enfrentamos un mundo donde la resiliencia, la empatía, la flexibilidad y la intuición son fundamentales para tomar decisiones”, puntualizó.
Educación: el riesgo de la “deuda cognitiva”
En el ámbito educativo, Alvarado comentó sobre el uso indiscriminado de herramientas digitales y de inteligencia artificial, que podría generar lo que denominó una “deuda cognitiva”
“Si dependemos de la tecnología para todo, dejamos que nuestras neuronas descansen y cuanto más lo haga no se volverán a activar”, explicó.
En ese sentido, enfatizó que la tecnología debe ser utilizada con criterio, como complemento del aprendizaje, y no como sustituto del pensamiento.
“La tecnología puede potenciar el aprendizaje, pero también puede limitarlo si no se usa de manera adecuada”, añadió.
Actitud e innovación como diferenciadores
Finalmente, destacó que el éxito depende no solo del conocimiento, sino de la actitud frente al cambio.
“La actitud es lo que marca la diferencia. Es un 10% lo que nos ocurre y un 90% cómo reaccionamos ante ello”, concluyó.
