Por Carlos Herrera, Business Developer en Cushman & Wakefield Perú
En los últimos años, el Facility Management (FM) ha ganado protagonismo en el sector inmobiliario como una herramienta clave para mejorar la eficiencia operativa y garantizar la sostenibilidad de las infraestructuras. Esta disciplina combina conocimientos técnicos, planificación estratégica y experiencia en el ciclo de vida de los activos, impactando directamente en la rentabilidad de un inmueble y en la conservación de su valor a largo plazo.
Organismos como la International Facility Management Association (IFMA) o el British Institute of Facilities Management (BIFM) han establecido estándares que posicionan al FM como una disciplina técnica, con herramientas propias, prácticas medibles y procesos estructurados. Sin embargo, en Perú aún queda camino por recorrer en términos de regulación y profesionalización del sector.
¿Proveedor de servicios generales o especialista en FM?
En el mercado peruano es común encontrar empresas de rubros diversos que incorporan el FM en su portafolio sin contar con metodologías, auditorías ni protocolos adecuados para evaluar el estado real de un inmueble. Esta oferta improvisada puede generar confusión, al presentarse como una solución integral cuando, en realidad, carece del enfoque técnico, multisectorial y estratégico que exige el FM.
Uno de los errores más frecuentes de este modelo distorsionado es reducir la gestión del edificio al cumplimiento de cronogramas básicos o fichas técnicas. Como resultado, muchos activos terminan deteriorados por falta de experiencia y conocimiento especializado.
La diferencia de una gestión profesional
Un proveedor especializado en FM va más allá de la operación diaria: elabora planes preventivos, analiza el comportamiento de los sistemas del inmueble, optimiza recursos y asegura trazabilidad en cada intervención. Esto permite anticipar fallas, reducir riesgos y tomar decisiones basadas en indicadores reales e históricos.
Una gestión profesional de FM puede reducir hasta en un 30 % el gasto anual destinado a renta, consumo energético, reparaciones y gestión de proveedores. Este impacto se logra mediante una combinación de tecnología, experiencia, conocimiento técnico, innovación y uso de datos.
Compromiso con la sostenibilidad
Además de mejorar la administración de los activos inmobiliarios y potenciar la experiencia del usuario, el FM especializado contribuye activamente a la sostenibilidad. Recordemos que los edificios son responsables del 40 % del consumo energético global y del 33 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Por eso, una gestión de instalaciones profesional e integrada no solo optimiza recursos y reduce costos operativos, sino que también promueve un modelo más responsable y alineado con las demandas del entorno actual.
Conclusión
Elegir correctamente al aliado en Facility Management no es solo una decisión operativa, sino una apuesta estratégica por la eficiencia, la sostenibilidad y la valorización de los activos inmobiliarios. En un contexto donde la infraestructura es clave para la competitividad, contar con un socio experto hace toda la diferencia.
