La salud bucal va mucho más allá de lucir una sonrisa estética; constituye un componente fundamental de la salud integral del cuerpo humano. Al ser la principal puerta de entrada al organismo, la cavidad oral alberga millones de bacterias que conviven en equilibrio. Sin embargo, cuando la higiene es deficiente o existe enfermedad periodontal, estos microorganismos pueden romper esa barrera, ingresar al torrente sanguíneo y desencadenar procesos inflamatorios en órganos vitales.
La doctora Hellen Vidalón advierte que una mala salud bucal no es un problema aislado, sino que está directamente asociada con patologías sistémicas graves. “Sabemos que una mala salud bucal puede asociarse con enfermedades cardiovasculares, diabetes de difícil control, complicaciones durante el embarazo, infecciones respiratorias e incluso con un mayor riesgo de deterioro cognitivo en adultos mayores. Además, el dolor, la pérdida de dientes y las infecciones afectan la alimentación, el habla, la autoestima y, en consecuencia, la calidad de vida”, explica la especialista.
Bienestar y calidad de vida sobre la estética
La especialista enfatiza que la salud bucal no debe verse como un lujo ni únicamente como un tema estético. Es una parte indisoluble de nuestra salud general, de nuestro bienestar y de nuestra calidad de vida. Una boca sana nos permite alimentarnos correctamente, hablar con seguridad, sonreír con confianza y prevenir enfermedades que pueden afectar a todo el organismo. Porque cuando cuidamos nuestra boca, también estamos cuidando nuestro cuerpo.
El mito de la pérdida de dientes en la vejez
Existe la falsa creencia de que perder los dientes es una consecuencia inevitable de la vejez. La doctora Vidalón aclara de forma contundente que perder piezas dentales no forma parte del envejecimiento normal. “Con los cuidados adecuados, una higiene oral rigurosa y controles periódicos, una persona puede conservar sus dientes naturales durante toda la vida”, remarca.
“La mayoría de las pérdidas dentarias ocurren como consecuencia de enfermedades que pudieron prevenirse o tratarse oportunamente. Si bien la odontología actual cuenta con grandes avances tecnológicos para rehabilitar y sustituir las piezas perdidas, siempre será mejor preservar la dentición original, pues ningún tratamiento sustituye por completo el valor funcional y biológico de un diente sano”.
El peligro silencioso de las enfermedades más comunes
La caries dental y la enfermedad periodontal —que destruye las encías y el hueso que sostiene los dientes— son las afecciones más frecuentes en la población. El mayor riesgo de estas patologías radica en su evolución silenciosa, ya que avanzan sin causar dolor en sus etapas iniciales. Por esta razón, la mayoría de las personas busca atención profesional cuando el daño ya es severo y requiere tratamientos complejos.
Frente a este panorama, la doctora Hellen Vidalón hace un llamado urgente a la acción: «No esperen a sentir dolor para acudir al odontólogo. La mejor odontología es la preventiva, aquella que evita que aparezcan problemas y nos ayuda a conservar nuestra salud a largo plazo». Cuidar la boca es, en realidad, una inversión directa en el bienestar del organismo.
Guía básica de prevención
Para mitigar estos riesgos y mantener un organismo sano, se recomiendan cuatro hábitos esenciales:
- Cepillado correcto: Mínimo dos veces al día con pasta dental fluorada.
- Uso de hilo dental: Utilizarlo diariamente para eliminar la placa entre los dientes.
- Alimentación equilibrada: Reducir el consumo frecuente de azúcares y golosinas.
- Consultas regulares: Visitar al odontólogo periódicamente, aun sin presentar dolores.
Redes
IG: https://www.instagram.com/dra.hellenvidalon/
