Día de la Niña: hablar de menstruación sin tabúes sigue siendo una tarea pendiente

Lima.- La menstruación sigue siendo un tema rodeado de mitos y silencios en gran parte del país. En el marco del Día Internacional de la Niña, especialistas en salud y educación advierten que hablar abiertamente sobre este proceso natural sigue siendo un desafío pendiente en el Perú, especialmente en entornos escolares.

De acuerdo con el Reporte de Higiene y Salud 2023-2024, solo el 55% de las niñas y adolescentes a nivel global cuenta con información adecuada sobre la menstruación. En el Perú, esta falta de conocimiento se traduce en dudas básicas, miedo y vergüenza durante la menarquia —la primera menstruación—, lo que contribuye al ausentismo escolar y a la persistencia de desigualdades de género.

Los mitos más frecuentes -como que no se puede practicar deporte durante el periodo o que la menstruación es “sucia”- todavía se escuchan en muchas aulas. Estos prejuicios, advierten especialistas, generan vergüenza, ausentismo escolar y perpetúan desigualdades de género desde etapas tempranas.

Por su parte, el estudio acerca de la Mujer Peruana revela que también existe un alto grado de desconocimiento sobre el propio cuerpo en niñas y adolescentes. En el rango de 9 a 14 años, etapa en la que ocurre la menarquia (primera menstruación o regla que una mujer experimenta, marcando el inicio de su madurez sexual y capacidad reproductiva), abundan preguntas básicas sobre qué es la menstruación y cómo manejarla, lo que refleja una brecha educativa persistente.

Desde hace más de dos décadas, Essity, a través de su marca Nosotras, impulsa espacios educativos a través de iniciativas como el Plan Colegios, que brinda charlas sobre salud menstrual en escuelas públicas y privadas, y El Otro Botiquín, que promueve el acceso gratuito a productos de higiene menstrual.

Más allá de los esfuerzos, el reto es nacional: incluir la educación menstrual en los contenidos escolares, capacitar a docentes y asegurar condiciones dignas en los colegios. Romper los tabúes, coinciden los especialistas, no solo mejora la salud de las niñas, sino que también fortalece su derecho a una educación inclusiva y libre de prejuicios.