Las habilidades necesarias para desenvolverse en el mercado laboral están cambiando. Según el Foro Económico Mundial, el 39% de las habilidades centrales de los trabajadores se transformará o quedará desactualizado hacia 2030. Este escenario plantea un desafío para estudiantes y profesionales: desarrollar capacidades que les permitan incorporar nuevos conocimientos, responder a problemas cada vez más complejos y desenvolverse en entornos de cambio constante.
La transformación también alcanzará las tareas que componen cada puesto de trabajo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo se encuentra en una ocupación con algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, la organización señala que la transformación de los empleos es el resultado más probable, ya que muchas de sus funciones seguirán requiriendo intervención humana.
“Anticiparnos a los cambios implica desarrollar capacidades que permitan comprender problemas nuevos, tomar decisiones en contextos inciertos y construir soluciones utilizando las herramientas disponibles. Más que aprender tecnologías específicas, el desafío es contar con fundamentos que permitan seguir aprendiendo a lo largo del tiempo”, señala Jesús Bellido, decano de la Facultad de Computación de UTEC
Para explorar qué habilidades podrían ganar relevancia en las próximas dos décadas, se realizó un ejercicio comparativo con ChatGPT, Gemini y Grok. Las respuestas fueron contrastadas con tendencias identificadas en estudios internacionales y analizadas por especialistas de UTEC. A partir de este ejercicio, aparecen cinco capacidades que se esperan en los profesionales:
- Pensamiento crítico y criterio: En un entorno donde acceder a información y generar respuestas es cada vez más sencillo, el desafío estará en distinguir qué información es relevante, qué resultados pueden ser confiables y qué decisiones requieren intervención humana. Analizar, contrastar, cuestionar supuestos e identificar errores será fundamental para construir soluciones con sustento.
- Colaboración con inteligencia artificial: La IA no solo permitirá automatizar tareas, sino ampliar la capacidad de analizar, experimentar y construir. El reto estará en saber cuándo incorporarla, cómo evaluar lo que produce y qué decisiones no pueden delegarse. Esto exigirá comprender la tecnología y utilizarla con criterio para resolver problemas concretos.
- Aprendizaje continuo y adaptabilidad: La velocidad del cambio hará insuficiente aprender una herramienta o método una sola vez. Mantenerse vigente requerirá incorporar nuevos conocimientos, explorar otras disciplinas y trasladar lo aprendido a contextos distintos. En ese proceso, los fundamentos serán esenciales para comprender nuevos problemas, reconocer patrones y relaciones e incorporar tecnologías que todavía no conocemos.
- Pensamiento sistémico e interdisciplinario: Los problemas más complejos no se resuelven desde una sola disciplina. Comprender cómo interactúan tecnología, personas, negocios, sociedad y medioambiente permitirá identificar relaciones que no son evidentes y evaluar las consecuencias de una solución más allá de su funcionamiento técnico.
- Creatividad y capacidad para plantear problemas: En un contexto donde las herramientas pueden generar respuestas cada vez más rápido, identificar qué problema vale la pena resolver adquiere mayor relevancia. Formular preguntas, cuestionar el planteamiento inicial y encontrar nuevas formas de abordar una necesidad será parte esencial de la capacidad de construir soluciones relevantes.
El Foro Económico Mundial proyecta crecimiento hacia 2030 en perfiles vinculados con inteligencia artificial, datos, ciberseguridad y energías renovables, además de sectores como educación, enfermería y cuidados. Este panorama evidencia que la transformación del trabajo no se limita a las profesiones tecnológicas: atraviesa distintas industrias y exige combinar especialización, capacidades humanas y comprensión de la tecnología.
Para UTEC, responder a estos escenarios requiere una formación que combine fundamentos sólidos, tecnología y experiencia práctica para transformar el conocimiento en soluciones frente a desafíos reales. Esta visión forma parte de la Mentalidad Builder, un enfoque orientado a formar profesionales capaces de construir el futuro en lugar de esperar a que ocurra.
“En un entorno donde el cambio es constante, la diferencia no estará únicamente en acceder a nuevas tecnologías, sino en la capacidad de comprender los problemas, conectar conocimientos y construir soluciones con impacto. Quienes desarrollen esa capacidad estarán mejor preparados para generar valor en cualquier escenario”, enfatiza el especialista.
