Por qué aumentan los dolores de cabeza en épocas de exámenes y cómo prevenirlos

El dolor de cabeza es una de las molestias de salud más frecuentes entre los estudiantes universitarios y tiende a intensificarse en periodos de mayor exigencia académica. Según distintos estudios, 9 de cada 10 universitarios experimenta dolor de cabeza a lo largo del año, entre un 30 % y un 50 % presenta cefaleas recurrentes y entre un 10 % y un 20 % sufre migraña.
Según los expertos, este aumento se debe a la acumulación de factores físicos y emocionales propios de las semanas de mayor exigencia académica, como el período de exámenes. “No aparece un problema nuevo, pero sí se intensifican los factores que favorecen el dolor de cabeza”, explica Javier Bonastre, doctor en Fisioterapia y coordinador del Grado en Fisioterapia de la Universidad Europea de Valencia. “El estrés, el aumento de horas de estudio y la reducción de descansos crean un contexto que facilita que las cefaleas aparezcan o se agraven”.
Entre los desencadenantes más habituales se encuentran el estrés, la falta de sueño, el uso prolongado de pantallas y las posturas mantenidas durante muchas horas. “El problema no es estudiar más, sino hacerlo sin pausas”, subraya Bonastre. “El cuerpo no está preparado para mantener niveles altos de concentración física y mental durante horas sin descanso”.
Desde el punto de vista físico, la tensión en la musculatura cervical juega un papel clave, especialmente en la cefalea tensional, la forma más frecuente de dolor de cabeza en población joven. “Pasar muchas horas con el cuello inclinado hacia delante o sin cambiar de postura favorece la acumulación de tensión muscular, y esa tensión acaba manifestándose en forma de dolor”, señala el especialista.
A este componente físico se suma otro perceptivo. “El estrés no solo puede aumentar el dolor, sino que también influye en cómo lo interpretamos”, añade Bonastre. “En épocas de exámenes es más frecuente que molestias leves se vivan como más intensas o preocupantes”. De hecho, algunos estudios en población universitaria muestran que más del 50 % del alumnado puede llegar a preocuparse en exceso por síntomas leves en contextos de alta exigencia académica.
El impacto de estas cefaleas no es menor. En el caso de los estudiantes con migraña, algunos trabajos indican que pueden perder hasta 14 días de actividad en apenas tres meses, lo que se traduce en fatiga, menor capacidad de concentración y descenso del rendimiento académico.
Por ello, los expertos insisten en que el dolor de cabeza no debería asumirse como algo normal o inevitable en época de exámenes. “Es un problema muy frecuente que se ha normalizado, pero tiene un impacto real en los estudiantes”, afirma Bonastre.
La clave, subraya, está en la prevención. “Con pequeños cambios en los hábitos de estudio se puede reducir de forma significativa la frecuencia de las cefaleas”, explica. “Hacer pausas regulares, moverse, cuidar la postura, variar la posición y respetar los descansos puede marcar una gran diferencia”.
Un mensaje especialmente relevante en estas semanas es que cuidar el cuerpo también forma parte del rendimiento académico. ‘Estudiar mejor no siempre significa estudiar más, a veces significa estudiar de forma más saludable”. concluye Bonastre.