El 67% de los niños de 6 a 11 años utiliza telefonía móvil, según la última Encuesta Nacional de Hogares realizada por el INEI en 2025. Bajo ese contexto, el reto ya no es alejar esta tecnología, sino entender cómo pueden contribuir a mejorar la comprensión lectora, una de las principales brechas del sistema educativo peruano.
Para Andrea Tarazona, jefa del Programa de Formación en Lectoescritura de Enseña Perú, “La tecnología puede fortalecer las habilidades lectoras de los estudiantes cuando su euso es pertinente a la edad, responde a un propósito claro y cuenta con el acompañamiento adecuado de docentes y adultos cuidadores. En esas condiciones, las herramientas digitales no solo favorecen el acceso a diversos textos, sino también el desarrollo de una comprensión crítica, al ayudar a los estudiantes a analizar, contrastar e interpretar la información de manera reflexiva”.
En ese sentido, la especialista comparte consejos para aprovechar las pantallas como aliadas en la comprensión lectora:
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Elegir bien qué se lee en pantalla: En el caso de estudiantes, pueden aprovechar las plataformas educativas que permitan acceder a contenidos de calidad, adecuados a su nivel y con objetivos pedagógicos claros, acceder a contenidos de calidad, adecuados a su nivel y con objetivos pedagógicos claros.
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Usar contenido multimedia como apoyo: Por otro lado, la especialista comenta que los videos, audios o gráficos pueden ayudar a explicar mejor ideas complejas. Por lo que integrarlos a la lectura permite que los estudiantes entiendan con mayor claridad lo que están leyendo.
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Evitar la lectura rápida y dispersa: En caso del uso constante de redes sociales, estas pueden acostumbrar a los escolares lean sin profundizar. Por ese motivo, es importante generar momentos de lectura más pausada en pantalla, donde el objetivo sea comprender y no solo pasar contenido.
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Complementar con otras herramientas: Abrir una nueva pestaña para buscar el significado de una palabra, traducir conceptos o ampliar información puede ayudar a entender mejor las lecturas.
Más que reemplazar al libro, la tecnología amplía las formas en las que el estudiante puede leer. El reto está en lograr un equilibrio que permita aprovechar sus beneficios sin perder la profundidad que exige la comprensión. En un país donde fortalecer la lectoescritura sigue siendo urgente, las pantallas bien utilizadas pueden convertirse en un aliado clave para cerrar brechas, finaliza Bravo.
