Lima.- Más de seis millones de escolares retornarán a las aulas en todo el país, según informó el Ministerio de Educación del Perú. Este regreso implica que millones de niños y adolescentes se movilicen diariamente entre sus hogares y centros educativos, lo que incrementa la exposición a riesgos asociados al transporte, la salud y la convivencia escolar.
En este contexto, el inicio del año escolar representa una oportunidad para reforzar hábitos de prevención que contribuyan al bienestar de niños y adolescentes, especialmente en aspectos vinculados con la alimentación, la higiene, el descanso y la salud emocional.
“El regreso a clases representa una oportunidad para que las familias refuercen hábitos que contribuyan a proteger la salud y seguridad de niños y adolescentes. Desde asegurar un traslado seguro al colegio hasta promover una alimentación equilibrada y mantener una comunicación cercana con los hijos, todas estas acciones ayudan a prevenir riesgos. Además, contar con herramientas de respaldo, como un seguro de salud y una orientación médica, permite a las familias actuar con mayor tranquilidad ante cualquier eventualidad”, señala Nandy Vega, subdirectora médica de Mapfre.
En ese sentido, la Dra. Vega comparte algunas recomendaciones para acompañar a niños y adolescentes durante el año escolar:
- Cuidado con las loncheras “rápidas”: Galletas, jugos azucarados y snacks son cada vez más comunes en las mochilas escolares. Este tipo de alimentos aporta grandes cantidades de azúcar y sodio, por lo que se recomienda evitarlos y priorizar frutas, proteínas y opciones naturales que ayuden a mantener la energía durante el día.
- El aula también es un espacio de contagio: El contacto cercano entre estudiantes facilita la propagación de infecciones respiratorias, gastrointestinales y problemas dermatológicos. Hábitos simples como el lavado frecuente de manos y evitar compartir botellas o utensilios ayudan a reducir el riesgo de contagio.
- Dormir poco afecta el rendimiento escolar: El uso nocturno del celular, videojuegos o tablets puede reducir las horas de sueño en niños y adolescentes. Dormir menos de lo recomendado afecta la concentración, el estado de ánimo y el rendimiento académico durante la jornada escolar.
- Cambios de comportamiento pueden ser una alerta: Irritabilidad, aislamiento o pérdida de interés por las actividades escolares pueden reflejar estrés o dificultades de adaptación. Detectarlos a tiempo permite brindar apoyo oportuno.
- El bienestar emocional también cuenta: Adaptarse a nuevas rutinas o entornos escolares puede generar estrés en algunos estudiantes. Conversar con los hijos y prestar atención a sus emociones ayuda a brindar apoyo oportuno.
“Pequeñas acciones cotidianas, como organizar adecuadamente la rutina escolar, fomentar hábitos saludables y mantener una comunicación abierta con los hijos, pueden marcar una diferencia importante en su bienestar físico y emocional durante el año escolar”, añade la Dra. Vega.
Con el regreso a clases, reforzar hábitos de prevención y cuidado se convierte en una tarea clave para las familias. La alimentación saludable, el descanso adecuado y la atención al bienestar emocional pueden marcar una diferencia en la salud y el desarrollo de niños y adolescentes durante el año escolar.
