Emprender en 2026: cuatro cambios que están transformando el modelo empresarial

Lima.- De acuerdo con información oficial publicada por el Ministerio de la Producción (Produce), más del 40% de las mipymes en el país están dirigidas por mujeres, reflejando no solo un avance en la participación femenina en el tejido empresarial, sino una transformación en la forma en que se crean y gestionan los negocios en el Perú, en un contexto donde nuevas generaciones están redefiniendo el modelo empresarial.

El emprendimiento en 2026 está vinculado a la construcción de proyectos empresariales con identidad y visión de largo plazo. El talento joven prioriza reputación, coherencia en la gestión y estructuras flexibles. Cuando emprende, diseña organizaciones más horizontales, con fuerte componente tecnológico y capacidad de adaptación”, afirma Miriam Diez Piñol, directora del Máster en Recursos Humanos de EAE Business School.

De acuerdo con el estudio Talento Joven y Empresa 2026 de EAE Business School, los jóvenes peruanos priorizan comprometerse con proyectos alineados con su manera de pensar y ver la vida. Esta lógica está marcando cuatro cambios concretos en el modelo empresarial actual:

  • Del puesto estable al proyecto con propósito: La estabilidad deja de ser el eje central de la decisión profesional. La reputación de la empresa y la coherencia entre lo que comunica y lo que realmente practica se convierten en factores determinantes. El emprendimiento se entiende como un proyecto con identidad y visión de largo plazo.
  • Flexibilidad como criterio estructural: La flexibilidad laboral ya no es un beneficio adicional, sino una condición básica del modelo empresarial. Impacta en la organización de equipos, la autonomía en la toma de decisiones y la forma en que se proyecta el crecimiento del negocio.
  • Tecnología como acelerador del crecimiento: El entorno digital y la inteligencia artificial permiten optimizar procesos, anticipar escenarios y escalar con mayor rapidez. El desafío no es solo adoptar estas herramientas, sino integrarlas estratégicamente según las necesidades de cada empresa.
  • Aprendizaje continuo como parte del modelo: El desarrollo de nuevas competencias forma parte del ADN del emprendimiento joven. Los nuevos empresarios integran capacitación constante y actualización profesional como base para sostener competitividad y reputación.

Pese al dinamismo del ecosistema emprendedor, persisten desafíos como la incertidumbre económica y la falta de recursos para consolidar nuevas iniciativas Frente a ello, el talento joven responde con modelos más ágiles, tecnológicos y enfocados en reputación y sostenibilidad.

En 2026, emprender no implica únicamente abrir un negocio. Implica diseñar un proyecto empresarial con identidad, coherencia y capacidad de adaptación tecnológica. En un país donde el emprendimiento femenino gana protagonismo y las nuevas generaciones redefinen el modelo empresarial, la diferencia ya no está solo en crear empresa, sino en cómo se construye y qué valores la sostienen en el tiempo.