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¿Somos los peruanos resilientes? 4 factores que explican por qué aún no

Lima, Perú.- La reconstrucción post desastre supone un proceso que debe ser integrado, articulador y sinérgico, basándose en un enfoque que reduce los riesgos preexistentes y evita que se den nuevas condiciones de vulnerabilidad. A pesar de ello, del presupuesto destinado a la reducción de vulnerabilidad por desastres debidos a fenómenos naturales para el 2018, la Municipalidad de Lima solo ha ejecutado el 9,7% al mes de agosto y, según CENEPRED, 80% del territorio peruano es vulnerable ante eventos naturales de gran magnitud, y en lo que va del año, la ejecución de los proyectos de reconstrucción es menor al 10% a nivel nacional.

De acuerdo a las experiencias expuestas por expertos nacionales e internacionales en el XII Simposio Internacional de Gestión del Riesgo de Desastres, aún existen en el país intentos truncos de reconstrucción, con una gestión débilmente articulada y sin la participación de todos los actores que deben estar involucrados y que cuentan con una responsabilidad en el proceso de reconstrucción. A continuación, algunos a factores que dificultan una reconstrucción efectiva en el Perú:

1. Pensar que solo le compete al gobierno: La reconstrucción no es tarea únicamente del gobierno de turno. Este es un trabajo de la sociedad en conjunto y es vital el compromiso de los gobiernos locales, la sociedad civil organizada, las empresas y la cooperación internacional, y requiere de autoridad, voluntad política, coordinación y una gestión adecuada de los mecanismos de inversión y de transparencia. El rol que cumple cada parte es crucial para que la reconstrucción atienda todas las necesidades de la población y genere un cambio real en la vida de la población vulnerable.

2. No contar con un plan integral: Actualmente, el Perú no cuenta con un plan de reconstrucción que aborde las necesidades de toda la población de manera integral. Se requiere un plan articulado, que involucre a todos los sectores y actores con las capacidades y competencias aptas, y con un enfoque territorial y de cuenca. Esto quiere decir que no se debe pensar solo en recuperar la infraestructura que se vio afectada, si no en enfrentar las causas de los desastres desde el punto de vista físico, económico, social y de desarrollo sostenible. Se debe generar una cultura y organización de prevención en la ciudadanía y las autoridades.

3. Minimizar la importancia de las comunicaciones: Otro desafío importante es la comunicación débil, confusa e insuficiente acerca de las gestiones que se realizan actualmente; que genera un incremento en los conflictos y la desconfianza entre las partes involucradas. La comunicación debe ser transparente, con información actualizada, y promocionada mediante herramientas de comunicación que puedan generar conciencia, establecer alianzas y construir ciudades seguras y sostenibles. El flujo de información debe ser ilimitado.

4. Empoderamiento insuficiente de las instituciones: La reconstrucción es una herramienta que ayuda a superar las debilidades que existían antes del desastre y prevenir que éstas vuelvan a aparecer en un futuro. Para lograrlo, se debe fortalecer el poder de acción de las instituciones relacionadas al rubro, de manera que se integren capacidades, competencias y recursos, sin crear nuevas instituciones que generen mayores gastos.

Sobre el xii simposio internacional en gestión del riesgo de desastres

Entre el 5 y el 8 de setiembre se realizó en Lima el 12° Simposio Internacional en Gestión del Riesgo de Desastres, evento que contó con la participación de expertos nacionales e internacionales en lo que a gestión de riesgos y reconstrucción después de desastres se refiere. En el evento se llevaron a cabo distintas exposiciones y mesas de trabajo, que tuvieron el objetivo principal de contribuir a formular lineamientos de políticas públicas alineadas al Marco de Sendai y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030.

El Simposio tuvo como objetivo también orientar la reconstrucción hacia la resiliencia de las ciudades, es decir, desarrollar, como país, la capacidad de recuperarse rápidamente después de ocurrido un desastre de gran magnitud. Esta reconstrucción tiene características diferentes a las obras que se realizan en periodos normales. Después de un desastre, las obras se inician con atención humanitaria de emergencia y la reconstrucción misma, en un proceso en el que las tareas de emergencia van dando paso paulatino a las tareas de reconstrucción. En este proceso es muy importante la comunicación hacia la población afectada y un liderazgo fuerte que obtenga de la población credibilidad y confianza hacia los encargados de realizar las obras.

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