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Radiografía del aumento de la inflación en el 2021

Lima.- Durante los últimos meses los hogares han comenzado a sentir los efectos de un alza significativa en los precios de diferentes productos que componen la canasta básica. La variación sostenida de éstos –conocida comúnmente como inflación – estaría explicada por factores locales y externos que se han materializado a través de mayores costos de alimentos y combustibles para las familias.

Ante esto el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), ha elevado la tasa de interés de referencia como respuesta política ante esta situación.

Fenómeno global

Los precios del trigo, maíz y el aceite de soya, han registrado un aumento promedio de 40% desde enero de 2020 hasta la primera quincena de agosto de 2021. Lo mismo ha ocurrido con el petróleo y el gas naturas, con un aumento de 19% y 88% respectivamente.

El alza en los commodities refleja la combinación de factores de oferta, así como la recuperación de la economía global y el incremento de la demanda de distintas industrias antes afectadas por las restricciones de movilidad social.

Las crecientes cotizaciones de productos agrícolas y energéticos se han visto traducidas en un rebote en la inflación a nivel global, la cual – según estimados de JP Morgan – se ha incrementado en casi dos puntos porcentuales desde el tercer trimestre del 2020 y llegó a 3.4% en julio de 2021, la tasa más alta de la última década.

Dinámica de la inflación en el Perú

En el caso peruano, los precios de la canasta básica de consumo no han sido ajenos a lo que viene ocurriendo en los mercados internacionales y han presentado también una tendencia al alza durante los últimos doce meses. La inflación en el Perú ha pasado de una variación promedio de 1.8% durante el tercer trimestre de 2020, a un avance de 5.0% en agosto de 2021, la tasa más alta desde febrero de 2009 y que se sitúa por encima del rango meta del BCRP – entre 1.0% y 3.0%.

Además de los factores globales asociados a los mayores precios de materias primas, el origen del reciente incremento en la inflación puede ser también atribuido a la subida de 12.7% que ha registrado la cotización del dólar desde inicios del 2021 – de S/ 3.62 a S/ 4.09 en promedio entre enero y agosto. Esto último estaría asociado a la incertidumbre sobre el rumbo que tomaría la política económica del país en un contexto electoral.

Un mayor tipo de cambio afecta a la canasta básica – entre otros canales – a través de mayores precios de bienes importados como medicamentos, electrodomésticos y vehículos, y de servicios cobrados en dólares como alquileres, pasajes en avión y ciertos servicios profesionales.

El 53% del aumento de la inflación entre el tercer trimestre del 2020 y agosto de 2021 proviene del rubro alimentos y bebidas, otro 24% de la categoría de alquileres, combustibles y electricidad, mientras que un 21% del grupo vinculado al transporte y comunicaciones. Es decir, 3 de las 8 divisiones de consumo que componen la canasta básica de los hogares explican casi la totalidad (98%) del aumento de los precios a nivel nacional. En efecto, estos grupos se caracterizan por incluir bienes cuyos costos de producción dependen de insumos importados, los cuales están denominados en dólares y también han estado expuestos al alza global de materias primas agrícolas y energéticas.

Por su parte, la inflación proveniente del rubro de alquileres, combustibles y electricidad ha tenido como uno de sus principales protagonistas al precio del balón de gas doméstico, que ha mostrado una variación de 41% desde el tercer trimestre del 2020 para situarse, a la fecha, en niveles promedio cercanos a los S/ 55. Una figura similar puede ser observada en el grupo transporte y comunicaciones en el que el precio del gasohol de 90 octanos se elevó 39% a poco más S/ 15 por galón durante el mismo periodo.

Retos de política

El entorno de mayor inflación a nivel local e internacional –unido a las presiones que genera el tipo de cambio sobre los precios – ha venido también teniendo repercusiones sobre las expectativas a futuro de los agentes económicos. La revisión de los datos ofrecidos por las encuestas que realiza el BCRP muestra evidencia al respecto.

La reciente subida en la cotización del dólar a lo largo del último año ha ocasionado que el mercado anticipe una mayor depreciación del tipo de cambio, lo cual se traduciría en mayores costos para la adquisición de insumos y productos importados. Mientras que a inicios de 2021 se esperaba que el tipo de cambio finalice el año en S/ 3.50, ahora se pronostica que se mantendrá en niveles superiores a S/ 4.10 hacia agosto de 2022. Este cambio de perspectivas ha influido en el aumento que han registrado las expectativas de inflación, las cuales se han incrementado de 1.5% a 3.1% entre agosto de 2020 y 2021.

De acuerdo con Diego Winkelried, investigador de la Universidad del Pacífico, el BCRP habría tomado la decisión de subir la tasa de interés como un mecanismo de alerta al mercado de que se encuentra atento a la evolución de los determinantes de la inflación, y dispuesto a utilizar las herramientas que sean necesarias para estabilizarla en niveles que estén dentro de su rango meta.

Cabe señalar que la respuesta de política del BCRP se acopla a la normalización de tasas de interés que diversos bancos centrales de economías de América Latina han venido ejecutando ante el rebote de la inflación desde inicios del 2021, y las mayores presiones cambiarias sobre sus monedas debido a la fortaleza global del dólar. Por ejemplo, entre febrero y agosto de 2021, el Banco Central de Brasil ha elevado su tasa de política monetaria en 325 puntos básicos a 5.25%, mientras que en el caso de los Bancos Centrales de México y Chile la incrementaron en 25 y 75 puntos básicos, respectivamente, durante el tercer trimestre de 2021.

Una lección de política que surge de estos hechos recientes es que frente a la volatilidad que pueda provenir de los precios internacionales que afectan a la inflación local, las autoridades en el país –en vez de plantear medidas obsoletas como controles de precios – deben brindar señales de estabilidad y seguridad sobre el rumbo de las políticas económicas en el ámbito monetario y fiscal. La incertidumbre y los riesgos generados en torno a este último aspecto han agregado presiones innecesarias sobre el tipo de cambio, el cual por factores globales –como los altos niveles en la cotización del cobre – debería situarse en niveles inferiores a los que registra actualmente, y, de esta manera, habría tenido una menor incidencia en el aumento que han tenido los precios al consumidor durante los últimos meses.

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