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Profesores ocupan las plazas de Río de Janeiro con clases totalmente gratis

Río de Janeiro. » A partir de ahora, consigues leer por ti misma todos estos nombres», pronuncia pausadamente y en voz alta Edna Pinheiro, acompañando con su dedo índice la frase que acaba de escribir.

A sus 86 años y a pesar de trabajar en una biblioteca, a duras penas sabe leer. Pero con el proyecto » Adopte un alumno», que ofrece clases particulares gratuitas en plazas públicas de Río de Janeiro , ella afirma por primera vez estar » aprendiendo algo».

» Nunca es demasiado tarde. Voy a estudiar mientras puedo, porque de a poco vamos perdiendo la visión y nos convertimos en viejitas que no saben leer ni hacer nada», afirmó en el corazón del barrio de Botafogo.

Edna comparte la plaza con gente de su edad, pero también con escolares o estudiantes de secundaria que aprenden matemática, inglés, biología y física, reunidos en grupos de máximo tres personas y supervisados por enseñantes.

«Adopte un alumno»

Todo comenzó por iniciativa del ingeniero Silvério Morón, de 64 años, quien después de mucho tiempo dando clases particulares para estudiantes de escuelas privadas decidió compartir su conocimiento con aquellos que no podían pagarlo.

» Aclaro dudas de matemática y física (gratis)», decía la hoja que colgó en marzo de 2018 en un mesa de cemento de la plaza Mauro Duarte en Botafogo.

El primer alumno tardó varios días en aparecer. Pero una vez que lo hizo, y gracias a una foto que se volvió viral en las redes, rápidamente se sumaron decenas de estudiantes en busca de apoyo y de profesores voluntarios.

» El bajo nivel de la educación trae consigo un alto índice de desempleo y violencia», afirma Morón, un hombre alto y risueño que ya apareció en varios canales de televisión y periódicos locales.

En un año y tres meses expandió su proyecto a los barrios de Flamengo, Copacabana y Grajaú y registró casi 300 alumnos, cifra que incluye a quienes acudieron una sola vez a despejar una duda o aquellos que asisten regularmente para mejorar el desempeño escolar.

Como Camila Ribeiro, de 11 años.

» Se quebró el brazo izquierdo, con el que escribe. Estuvo enyesada 60 días y en el primer bimestre sus calificaciones fueron insuficientes», contó su madre, Marta Ribeiro. Tras un mes de apoyo en portugués y matemática, su hija «mejoró mucho», asegura.

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