Pilares empresariales para construir un equipo invencible

Por Francesca Suárez, gerente de Recursos Humanos en Siemens Healthineers Perú

En la travesía del mundo empresarial, la brújula o guía fundamental hacia un clima laboral robusto y sostenible son las buenas prácticas empresariales. Estas son el motor que impulsan tanto el bienestar de los colaboradores como el rendimiento de las organizaciones; por ende, su impacto positivo se manifiesta en diversas dimensiones. 

Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las empresas comprometidas con estándares éticos como la integridad y la honestidad, pilares fundamentales de las compañías, experimentan una reducción significativa en la rotación de personal, alcanzando hasta un 30% menos de desvinculaciones. Ello revela no solo la retención de talento, sino también un ambiente que fomenta la lealtad y la satisfacción de los empleados.

La transparencia, otro pilar fundamental, actúa como un bálsamo que fortalece la confianza entre empleadores y colaboradores. De acuerdo con un estudio de la consultora Edelman, las empresas que practican este valor ganan la confianza del 67% de sus empleados. Este lazo de confianza influye en la percepción interna y, por consiguiente, se traduce en una mayor productividad y colaboración.

También se debe tener en cuenta que, en el panorama actual, la responsabilidad social empresarial, la sostenibilidad y el compromiso con los colaboradores contribuyen a forjar una buena imagen corporativa. Cifras de Global Reporting Initiative indican que el 93% de las 250 mayores empresas del mundo informan sobre sus buenas prácticas, lo que a su vez permite reconocer el valor de sus reputaciones sólidas y éticas.

Además, la implementación de políticas inclusivas y equitativas en el entorno laboral está directamente vinculada con la conformación de un equipo de trabajo capaz y comprometido. Por ejemplo, es vital darle la bienvenida al talento humano sin importar su género, orientación sexual o discapacidad para alcanzar dicha meta. Prueba de ello es que, según datos de la consultora McKinsey, las empresas con diversidad de género en sus equipos directivos superan en un 21% el rendimiento financiero promedio de sus competidores.

Ser reconocido como un buen lugar para trabajar implica compromiso, constancia y una profunda conexión con los valores humanos, además de tener en claro que los colaboradores son todos importantes, sin importar el puesto que ocupen. Ofrecer oportunidades de desarrollo y reconocer el desempeño de cada uno también suma puntos a la imagen empresarial tanto de manera interna como externa.

En síntesis, las buenas prácticas corporativas tienen un impacto que se traduce en retención de talento, confianza, reputación positiva y rendimiento financiero. Las empresas no sólo alcanzarán el éxito con esta receta, sino que también aportarán al bienestar personal de cada uno de sus trabajadores. Esto marcará una diferencia tangible frente a otras compañías del sector y, sobre todo, les permitirá forjar un equipo invencible.