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Nutrición y Alimentación para recién nacidos

Lima.– Con un nuevo bebé llegan la emoción, diversión y muchas preguntas. Para las mamás y papás que crían a su primer hijo o hija, puede ser difícil sentir confianza o seguridad a la hora de tomar decisiones, especialmente cuando se trata de nutrición. Según cifras del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), en nuestro país, el nivel de anemia en bebés de 6 a 36 meses es del 40.1%, constituyéndose como un problema que requiere mucha atención.

La Dra. María Isabel Vera, Gerente Médico en Abbott, comparte algunas prácticas recomendadas de nutrición para recién nacidos, así como consejos para la alimentación con fórmulas infantiles, cuando por alguna razón importante, el médico o profesional de la salud las recomiende.

La ciencia de la producción de leche
Dentro de los cambios hormonales que trae consigo el embarazo, se desencadena la producción de leche materna desde que el bebé está en el útero hasta su nacimiento. Esta leche es una mezcla de carbohidratos, grasas, proteínas, agua y minerales que son necesarios para el crecimiento y desarrollo del bebé.

Además de ello, la leche materna también contiene anticuerpos y nutrientes (como nucleótidos y los HMOs) que permiten el desarrollo del sistema inmune: es decir, la leche materna también ayuda a proteger a los bebés de las enfermedades. Es por esto que la Organización Panamericana de la Salud recomienda iniciar el amamantamiento desde los primeros 60 minutos de vida. Este debe continuar de manera exclusiva hasta los 6 meses, y de manera complementaria hasta los 2 años.

Una dieta nutritiva balanceada que incluya mucha agua y sobre todo una correcta técnica de lactancia materna es importante para la producción de leche.

Una adecuada nutrición para recién nacidos
Los bebés deben de lactar de su madre lo que ellos necesiten. Si usa una fórmula infantil, generalmente un recién nacido tomará de ½ a 1 onza por comida durante los primeros días, incrementando gradualmente en la medida que crecen.

Sin embargo, debido a que cada bebé es diferente, es importante conocer los signos de una adecuada nutrición. Un bebé hambriento usualmente dobla sus brazos, cierran los puños, lleva sus dedos a la boca o comienza a llorar. Cuando los bebés se llenan, típicamente relajan sus brazos y piernas y comienzan a cerrar los ojos.

Tu bebé debe ser alimentado al menos 8 a 12 veces al día. Cuando recién nace, cada sesión puede durar hasta 20 a 40 minutos, pero siempre se les debe ofrecer leche de ambos senos. Otra forma de llevar un control de la alimentación es realizar seguimiento del crecimiento. “El crecimiento de un bebé se utiliza como medida del estado nutricional. Tu pediatra trazará las mediciones del bebé en términos de peso, longitud y circunferencia de la cabeza en un gráfico para ver cómo se compara el crecimiento del bebé con los estándares de referencia”, indica la Dra. María Isabel Vera, Gerente Médico en Abbott.

Algunas mujeres deciden no amamantar o no pueden depender únicamente de la leche materna por diversas circunstancias. Los padres pueden preguntar a sus médicos la evidencia científica que hay sobre el uso de las diferentes fórmulas infantiles para que tengan la seguridad y tranquilidad cuando se la dé a su hijo. Tenga en cuenta que algunos de ellos son HMO, para el apoyo inmunológico, libre de oleína de palma para la absorción del calcio y fortalecimiento de los huesos y el DHA, luteína y vitamina E para el desarrollo cerebral y ocular.

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