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La informalidad en las instalaciones eléctricas cuesta de 3 a 5 veces más

Lima.- ¿Alguna vez se han preguntado si disponer de una instalación eléctrica segura en nuestro país es más caro y genera sobrecostos a los usuarios?, ¿Por qué preferimos adquirir productos eléctricos que ni siquiera cumplen los mínimos estándares de calidad y menos apuestan por cumplir las normas?. Para cuatro experimentados especialistas ligados a los temas de seguridad eléctrica las razones son muchas, pero la principal, la cultura de la informalidad.

Según datos del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, en el 2018 se registraron 13,729 incendios a nivel nacional. En lo que va en el 2019, se produjeron 2,371. Recordemos que 7 de cada 10 incendios urbanos son a causa de una mala instalación eléctrica.

Juan Carlos Campos Ekle, Sub Gerente de Defensa Civil de la Municipalidad de La Victoria, distrito que ha decidido hacerle frente al caos en la zona comercial de Gamarra donde hay más de 250 galerías, y se ubican unos 30 mil negocios, señala «En este emporio comercial se estima que más del 40% de los negocios «formales», es decir los supervisados, no cuentan con dispositivos y sistemas de protección eléctricos que son obligatorios y evitarían accidentes como incendios y electrocuciones. No tienen puesta a tierra, mecanismo de seguridad que desvía y evita que el usuario entre en contacto con la electricidad».

«Un concepto errado por parte de los dueños de los comercios es «ahorrar» dinero cuando se trata de realizar instalaciones eléctricas: adquieren productos de baja calidad, utilizan cables dispositivos de protección, enchufes, tomacorrientes, extensiones e incluso iluminación que no son los adecuados a la demanda eléctrica actual, etc. Sin embargo, pocos reparan en el cálculo costo-beneficio, invertir en seguridad eléctrica es una buena inversión si producto de un cortocircuito se quema todo su negocio», comentó el funcionario.

En opinión del representante de la comuna de La Victoria, que sólo cuenta con 14 inspectores de Defensa Civil, para las 25 mil licencias entregadas por año en la anterior gestión, es prácticamente imposible supervisarlas. Y va más allá, según señala, las municipalidades no tienen utilidad cuando realizan una inspección, en la mayoría de casos lo subvenciona, eso no permite que las áreas de Defensa Civil cuenten con recursos para fiscalizar los locales que ya pasaron una inspección.

Por su parte, Mario Cassareto, Gerente de Defensa Civil de la Municipalidad de Miraflores, señaló que en nuestro país se maneja un riesgo eléctrico alto en espacios de alto tránsito como galerías, centros comerciales, mercados, cines, principalmente por no cumplir con las normas establecidas por el Código Nacional de Electricidad – Utilización.

Las principales deficiencias que se manifiestan en seguridad eléctrica están en torno al uso de cables que no están hechos de cobre, viejos, deteriorados, de baja calidad, mal dimensionados para la cantidad de carga eléctrica que necesita su establecimiento. También están los cables expuestos al aire, entrelazados con otros y que forman una maraña imposible de separar, lo que demuestra la precariedad de las instalaciones de muchos negocios en el país.

Por otro lado, la ausencia de puesta a tierra, tomacorrientes en mal estado, uso de extensiones «Hechizas» con cables inadecuados y ausencia de dispositivos de protección especialmente el diferencial, constituyen el escenario de riesgo eléctrico en el que conviven muchos peruanos, comentó Cassareto.

Si bien las certificaciones de cumplimiento de las condiciones de seguridad eléctrica responden a una situación encontrada en el momento de la visita de inspección, son los usuarios los que deben garantizar el mantenimiento de las condiciones de seguridad de sus establecimientos de manera permanente, señaló.

Por otro lado, a decir del Presidente del Comité de Seguridad Contra Incendios de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Saúl Montenegro, las estadísticas en el mundo indican que los incendios tienen una gran incidencia en el comercio y en la industria, seguido de las viviendas, siendo la causa principal el fallo de los sistemas eléctricos.

La falta de una cultura colectiva de prevención puede ser una de las mayores negligencias. El reto es sensibilizar, promover y generar incentivos para que los negocios ofrezcan al consumidor final productos certificados. Asimismo, mejorar el control orientado al servicio aduanero de la importación y la fiscalización permanente de la comercialización de los productos eléctricos en el mercado interno, anotó el representante de la SNI.

Un negocio que cumple con la normativa eléctrica de manera cabal, tomando en cuenta materiales, personal calificado y diseño, está ahorrando en promedio en su primera inversión de tres a cinco veces más si lo hiciera con productos sub estándar o mano de obra no profesional, comenta Orlando Ardito, consultor de Procobre Perú.

«Si usted adquiere un foco LED original, el promedio de vida de ese producto podría estar entre cinco y seis años aproximadamente, dependiendo de uso, pero sí compra uno sin marca, que lo venden en el mercado informal, sin garantía, este podría durarle seis meses; es decir en tres años tendría que reemplazar el producto barato por lo menos seis veces, ahora si el costo del producto falso es 50 por ciento más barato, igual gastará cuatro veces más de lo que le dura uno original, y estaría poniendo en riesgo su integridad e inversión», señaló el especialista.

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