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Inclusión social: Cómo tratar a personas con autismo para lograrlo

Lima.- El 02 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, como parte de una iniciativa mundial para la inclusión y mejoramiento de la calidad de vida de las personas con autismo. En Perú, aproximadamente 15,625 personas padecen el Trastorno del Espectro Autista (TEA), trastorno del neurodesarrollo que afecta el comportamiento y la capacidad de una persona para comunicarse e interactuar con los demás. En las últimas décadas, se ha observado un aumento marcado en su prevalencia, afectando 1 en 500 niños, y siendo más frecuente en varones que en mujeres.

¿Cómo me percato que mi niño puede tener TEA? Mayormente los niños comienzan con ciertas características en los primeros meses de vida, los cuales se hacen más evidentes a partir del año, siendo el hecho de que “aún no habla” el motivo principal por el cual los padres llevan a su pequeño a una evaluación con el neurólogo pediatra. Los signos de un paciente con TEA incluyen problemas en dos áreas clave: dificultad para relacionarse con los demás, evitando jugar con otros niños y poco interés en comunicarse, y un marcado interés en sólo ciertas cosas junto con la creación de rituales que deben seguir exactamente.

Por ello, es importante tener presente ciertos aspectos para tratar con un niño con Autismo, logrando ingresar a su espacio y facilitar conversaciones y relaciones para no afectar su desenvolvimiento. 

El Dr. Carlos Méndez, neurólogo pediatra de la Clínica Anglo Americana, nos brinda seis puntos que debes conocer sobre los niños autistas para poder tratarlo de la mejor manera y lograr su inclusión en la sociedad. 

Conversar: A las personas con TEA les cuesta más leer el comportamiento y el lenguaje corporal de las otras personas, puede ser que esto no les permita saber cuándo es apropiado comenzar, finalizar o unirse a una conversación. Para ayudarlos, se recomienda invitarlos a contribuir a una discusión y hacerle preguntas directas para que no pierda el hilo de la conversación. Además, es importante llevar una conversación pausada para facilitar su comprensión y conexión.

Los sonidos: A muchas personas autistas les resulta difícil aislar el ruido, por lo que tienen muchos factores distractores como el tráfico, la música o conversaciones ajenas. El simple hecho de escuchar lo que alguien está diciendo puede ser un gran esfuerzo por lo que es posible que necesiten concentrarse mucho y pedirle a la otra persona que repita las cosas.

Un universo de emociones: Pueden comunicar sus emociones de manera diferente o reaccionar inesperadamente a algunas situaciones ya que en realidad están lidiando con algo que no es tan fácil de identificar para los demás. Sienten cosas especialmente fuertes y pueden tener dificultades para encontrar las palabras para expresarlo.

Realidades diferentes: Las personas autistas muchas veces toman lo que se les dice de manera literal y no suelen captar el sarcasmo, las metáforas o los giros inusuales en una conversación. Por ello, es importante tener esto en cuenta para ser lo más claros posibles al momento de hablar y no dejar nada a interpretación del otro.

Repetición: Algunas personas con autismo recurren a la repetición de frases y palabras para dar a entender que comprendieron el mensaje pero que no pueden responder de manera inmediata. La repetición les permite ganar tiempo para dar la respuesta. También se presenta como una acción para dar la respuesta o también para tranquilizarse cuando se sienten vulnerables o ansiosos.

Por otro lado, si su hijo tiene manifestaciones de TEA es importante que se le diagnostique lo antes posible; algunos problemas pueden mejorarse si se detectan a tiempo. El tratamiento adecuado depende de la edad del niño, la gravedad del trastorno y si tiene otros problemas médicos como déficit cognitivo, trastorno del lenguaje, epilepsia, trastorno del sueño, trastornos conductuales, entre otros. 

Es importante aclarar que el TEA no se puede curar, pero los niños a menudo pueden superar muchos de los problemas y desenvolverse dentro de la sociedad sin ningún impedimento.

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