El Día del Avicultor Peruano es una ocasión propicia para reconocer no solo el valor económico de la industria avícola, sino también su papel crucial en la seguridad alimentaria del país. A medida que la demanda de proteínas asequibles y de alta calidad continúa creciendo, la avicultura en el Perú enfrenta al reto de garantizar que sus productos no solo sean abundantes, sino también seguros para el consumo. La inocuidad alimentaria se ha convertido en un pilar fundamental en este esfuerzo.

En la celebración de este día, la Asociación Peruana de Avicultura (APA) en conjunto con MSD Animal Health en Perú, empresa dedicada a la investigación, desarrollo, fabricación y comercialización de productos innovadores y de gran calidad para la salud animal, comparten cuáles son esas buenas prácticas para asegurar la inocuidad alimentaria para aves de consumo humano.

  1. Buenas prácticas de producción: Las buenas prácticas en la crianza y manejo de aves son esenciales. Esto incluye la adecuada alimentación, el control sanitario y el manejo ambiental en las granjas. Los avicultores deben seguir estrictos protocolos de higiene para prevenir enfermedades y asegurar la salud de los animales.
  2. Control de calidad y seguridad en el procesamiento: Las plantas de procesamiento de aves implementan rigurosos sistemas de control de calidad. Esto incluye la inspección regular de instalaciones, el monitoreo de procesos y la verificación de la limpieza y desinfección de equipos. Las medidas como la pasteurización y el envasado adecuado son fundamentales para prevenir la contaminación.
  3. Capacitación y educación continua: Los avicultores y trabajadores del sector se capacitan de manera continua en temas de inocuidad alimentaria y buenas prácticas. Programas de formación y certificación ayudan a mantener altos estándares de seguridad y calidad en toda la cadena de producción.
  4. Supervisión y regulación: Las autoridades sanitarias peruanas, como el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), desempeñan un papel clave en la supervisión y regulación del sector avícola. Inspecciones regulares y el cumplimiento de normativas nacionales e internacionales aseguran que los productos avícolas sean seguros para el consumo.
  5. Tecnología y trazabilidad: La adopción de tecnologías avanzadas, como los sistemas de trazabilidad, permite un seguimiento detallado del producto desde la granja hasta el consumidor final. Esto no solo ayuda a garantizar la seguridad alimentaria, sino que también facilita la gestión de crisis en caso de brotes de enfermedades.