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En peligro: Comunidades amazónicas afectadas por metales pesados

Loreto.- PCM, MEF y Minsa no aprueban presupuesto para la atención de comunidades kukama, urarina, achuar, quechua y kichwa afectadas desde hace 50 años por la actividad petrolera del norte de Loreto.

De manera irresponsable, la Presidencia del Consejo de Ministros y el Ministerio de Salud abandonan a su suerte la salud de casi 500 comunidades indígenas Kukama, Urarina, Achuar, Quechua y Kichwa cuyos territorios y poblaciones vienen siendo contaminadas desde hace más de 50 años por la actividad petrolera ubicadas en los lotes 192 y 8 en Loreto.

Sin mediar razón alguna, el gobierno central negó el presupuesto para implementar el Plan de Salud consensuado entre el Ministerio de Salud y la Plataforma PUINAMUDT – Pueblos Indígenas Amazónicos Unidos en Defensa de su Territorio, una decisión arbitraria que pone en riesgo la salud de más de 60 mil pobladores de los pueblos indígenas de la Amazonía Norperuana.

El Plan de Salud se encontraba listo y consensuado entre el Ministerio de Salud y la Plataforma PUINAMUDT desde enero de este año. Además, era un acuerdo de Consulta Previa del Lote 192 y existía un compromiso del Estado desde hace 10 años de atender las graves afecciones de salud como consecuencia del abandono, contaminación y epidemias.

El Plan de Salud Intercultural orientado a siete distritos de la región Loreto buscaba la cogestión de las organizaciones indígenas y la autoridad nacional, regional y local de salud. La atención estaba dirigida a las comunidades de los pueblos Kukama del río Marañón, Urarina del río Chambira, Achuar del río corrientes, Kichwa del río Tigre y Quechua del río Pastaza.

La sorpresa es mayor porque el propio viceministro de salud, Joel Candia, había manifestado que el plan “es uno de los más avanzados en la materia” y pese a ello entre el MINSA y el MEF buscan excusas para no concretar la aprobación de los recursos. El MINSA solicita una partida adicional y el MEF responde que el MINSA tiene la capacidad para asegurar el presupuesto de salud para este y los próximos 4 años. La PCM en vez de poner orden se justifica señalando que se trata de una falta de coordinación en el propio MINSA, como si la situación pudiera esperar más.

Las comunidades indígenas que están agrupadas en la Plataforma PUINAMUDT, FEDIQUEP, FECONACOR, OPIKAFPE Y ACODECOSPAT consideran que el gobierno de Castillo se está burlando de sus derechos, ya que el propio Primer Ministro Aníbal Torres había confirmado ante el Congreso de la República la aprobación de 93 millones para la ejecución del plan, el cual incluye el monitoreo a la población indígena expuesta a metales pesados y el impulso de la atención primaria de salud.

Por su parte, el apu Alfonso López, presidente de ACODECOSPAT, hizo un llamado al gobierno a cumplir con sus compromisos y sus promesas de campaña, las cuales suponían resarcir el abandono del Estado en las zonas más olvidadas del país. Tanto el apu Alfonso López como el apu Aurelio Chino, presidente de FEDIQUEP, han llegado a Lima después de días de viaje para dialogar con el gobierno, pero nuevamente la PCM ha frustrado el encuentro y deja en total incertidumbre a los pueblos.

Sobre el Plan de Salud Intercultural

El proyecto fue elaborado durante varios meses en el 2021, en coordinación entre el MINSA y las organizaciones indígenas FEDIQUEP, FECONACOR, OPIKAFPE y ACODECOSPAT. Para enero del 2022 ya se encontraba finalizado y consensuado entre las organizaciones y el MINSA.

El plan busca garantizar el monitoreo y la atención de enfermedades prevalentes y la exposición a metales pesados a través de brigadas especializadas itinerantes. Incluye la formación técnica a agentes comunitarios de salud y capacitación a parteras indígenas. Además, implica la construcción de una base de datos sobre la situación de salud y la investigación intercultural que articule la medicina indígena y occidental.

El plan responde a una serie de problemas y deficiencias identificadas tras distintos diagnósticos oficiales del Estado, donde se confirma la situación de contaminación por metales pesados en la población, la precariedad de los servicios de salud y la falta de pertinencia e interculturalidad en la intervención del sector en comunidades indígenas.

Por ejemplo, para el 2016 se realizó un diagnóstico toxicológico y epidemiológico que evidenció la presencia por encima del límite permitido de metales pesados como mercurio, arsénico, plomo, bario y boro en niños y adultos. Los análisis en peces, carne de monte, frutos de la chacra y fuentes de agua, recursos que garantizan la supervivencia de las comunidades, arrojaron los mismos resultados.

En el 2018, las organizaciones logran que el MINSA realice un Análisis Situacional de Salud (ASIS). El ASIS reveló que la exposición a metales pesados se continuaba agudizando y no existía un y monitoreo adecuado, mucho menos planes y políticas especiales en contextos indígenas. Entre sus hallazgos también identificó la precariedad de la atención primaria de salud, con consecuencias como las altas cifras de muerte gestante y materna y anemia infantil.

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