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Carlos Gil, trompetista de la Sinfónica de Piura: “La música te enseña a tener humildad y ser sensible”

Lima.-. “La música ayuda a pasar tiempo con la familia, a ser más amigable, permanecer en casa, a compartir y evitar más contagios. Teniendo fe y esperanza vendrán tiempos mejores. Por favor quédense en casa, no solo por la salud de sus familiares, sino por la de todos los peruanos”, pide este músico como parte de la campaña #Quédateencasa que promueven la Orquesta Sinfónica de Piura y Caja Piura con el fin de que la comunidad permanezca y disfrute el calor familiar.

Carlos terminó el colegio en Huancabamba y postuló a la Escuela Superior de Música José María Valle Riestra porque quería aprender más académicamente, pero también buscó trabajos eventuales que le dieran más facilidades económicas.

Empecé a trabajar en bandas. Entré a la música popular con JJ Band y a grupos de mariachis como Los Hermanos Bonilla. Entendí que la música me ayudaba a mantenerme.
Carlos Gil, poco a poco, fue haciéndose conocido por su trabajo. Él quería más, sobre todo estudiar música y divertirse haciéndola. Corrían los meses finales de 2005 y solo tenía 23 años, cuando empezó a trabajar con la familia Lozada e integrarse como trompetista en la famosa orquesta Armonía 10 de Piura. Compartió escenario con estrellas de la cumbia como Percy Chapoñay, Carlos Soraluz, Roberto Moreno, Guadalupe Risco, Paul Flores y Anthony Ponce bajo la dirección musical de Walter Lozada… ¿Cómo lo logró?

“Yo iba a los conciertos de Armonía 10. Ahora tocaba con ellos. Fue bonito. Nunca pensé que viajaría por el Perú y menos aún por Europa, donde estuvimos 20 días. Pasé dos años de mi vida, 2006 y 2007, con esta agrupación de prestigio internacional. A través de la música puedes lograr muchas cosas”, reflexiona, entre risas, Carlos.

Desde el 2009 integra la Sinfónica Municipal de Piura como un trompetista. Sus gustos no cambian. Si antes tocaba parrandas, pachangas y hacía bailar a la gente, ahora lo hace al estilo académico de partituras de Mozart o Beethoven.

Uno de los proyectos más gratificantes que realizó fue con los niños del Bajo Piura tras la inundación por el desborde del río Piura en el 2017. Carlos fue parte del grupo de músicos que enseñó a tocar instrumentos a los pequeños del caserío La Campiña y al finalizar las clases realizaron un recital por Navidad.

Desde aquel momento, Carlos Gil tiene más paciencia ante los problemas, sobre todo ahora donde cientos de familias sufren los efectos del coronavirus en el Perú. Para esto, él tiene una frase: La fe no debe perderse, así como tampoco la música.

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