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6 señales que indican que tu hijo puede ser adicto a los videojuegos.

Lima.- El uso excesivo de las nuevas tecnologías genera cada vez más preocupación, principalmente por el gran impacto que estas tienen en las relaciones interpersonales, tanto de adultos como de jóvenes y niños.

Si hablamos específicamente de jóvenes y niños, encontramos que estos frecuentemente buscan entretenimiento a través de los videojuegos, con lo cual dejan de lado las actividades físicas y de interacción con personas de su edad. Si esto no es controlado adecuadamente, se puede hablar de un potencial riesgo de adicción a las tecnologías.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la adicción a los videojuegos está considerada como una enfermedad mental. En este contexto, es importante que los padres estén atentos y sepan reconocer si su hijo podría estar expuesto a padecer esta dependencia.

Para ello, Fundación MAPFRE, a través de su guía para familias “Tecnoadicciones” advierten algunas señales que podrían indicar una adicción en los más chicos del hogar:

1) Si cada vez necesita jugar más tiempo. Aunque, sobre este punto, hay que tener en cuenta que un menor juegue muchas horas seguidas no es necesariamente adicto y que se puede dar el caso contrario de que alguien que juegue solo una hora al día desarrolle dependencia.

2) Se siente mal porque no puede jugar (a nivel psicológico y físico). Por este motivo tiende a usar la consola cada vez más y de forma compulsiva, para aliviar el malestar que le genera no poder hacerlo.

3) Se aísla de su entorno y antepone los videojuegos a las relaciones personales. Pone pretextos para asistir a reuniones familiares o sociales, pues prefiere en casa jugando.

4) No cumple con obligaciones o deja de hacer cosas básicas, como dormir, por jugar. Jugar le genera ansiedad y eso no le permite conciliar el sueño normalmente, al igual que cumplir con las tareas cotidianas que se le asignan.

5) Le cambia el humor, se siente deprimido, enfadado o nervioso si no juega. Su estado de ánimo depende de cuánto tiempo juega, o si pierde o gana.

6) Piensa demasiado tiempo en cuándo podrá jugar y siempre está hablando del juego. Espera con ansias salir de clases o llegar a casa para poder jugar. Hace sus tareas apresuradamente y sin concentración. Sus temas de conversación se reducen al videojuego de su preferencia y encuentra cualquier otro tema aburrido.

Para los padres o docentes interesados en conocer más sobre la adicción a las tecnologías, Fundación MAPFRE pone a disposición una guía bastante sencilla: https://bit.ly/2ydMuAE

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