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6 preguntas claves para hacerse para manejar el riesgo antes de invertir

El Covid ha generado un shock en muchos rincones del sistema financiero. En apenas unas semanas se vio cómo las bolsas mundiales perdían más del 30% de su valor, sin embargo, seis meses después del estallido de la pandemia, la Bolsa de EE.UU. había recuperado las pérdidas.

Hoy, casi dos años después vemos como su valor se sitúa casi un 40% por encima de sus niveles pre-pandemia, lo que podría invitarnos a pensar que la recuperación económica es una realidad y que la normalidad reina de nuevo en el ámbito financiero. No obstante, la rentabilidad real de los productos de ahorro tradicional se encuentra muy por detrás.

¿Por qué ocurre esto? Por un lado, los bancos centrales han promovido la recuperación económica a base de crédito barato manteniendo las tasas en niveles cercanos a cero, lo que deprime la rentabilidad ofrecida por los depósitos bancarios hasta niveles promedio del 2% en el caso de bancos peruanos.

De otro, los gobiernos han utilizado este entorno de crédito barato para endeudarse e inyectar liquidez de forma masiva en la economía real, haciendo que la inflación escale hasta niveles cercanos al 6%.

Esta situación ha hecho que la riqueza mundial migre de las cuentas bancarias a los mercados financieros, pero esta transición “de ahorradores a inversores” puede resultar abrumadora para quienes no cuentan con experiencia previa.

Antes de contactar a un banco, una sociedad agente de bolsa o un asesor financiero, primero es necesario que el potencial inversor determine algunas cosas básicas sobre sí mismo y la manera en cómo planea enfrentar los riesgos inherentes que existen frente a toda oportunidad de inversión.

Según Sebastián Documet, Gerente General de Renta4, “Normalmente las personas se muestran “abiertas al riesgo” e interesadas en invertir, sin embargo, en el momento en que se presentan algunas pérdidas suelen asustarse y dar marcha atrás en sus planes de inversión en el peor momento. El aspecto psicológico es muy importante para el inversor, por eso comenzar definiendo el perfil de riesgo es clave y que luego el portafolio de inversión que se elija sea coherente.”

Algunas de las preguntas clave que todo potencial inversor debe hacerse antes de invertir son:

●        ¿Cuánto estamos dispuestos a perder? Las personas que disponen de un excedente de capital que no necesitan para vivir de manera inmediata pueden decidir “ponerlo en juego” con el objetivo de hacerlo crecer y alcanzar un objetivo futuro. Por otro lado, las personas que necesitan ese dinero para pagar su vivienda, salud, educación seguramente no querrán ponerlo en riesgo a perderlo.

¿Cuál es el objetivo final de mi inversión? No podemos definir el éxito o avanzar hacia nada si no sabemos a dónde vamos o que queremos lograr. Con este objetivo de rentabilidad podemos ya empezar a buscar alternativas de productos de inversión adecuados. Un buen punto de partida es tener claro cuál es la rentabilidad que actualmente se está obteniendo a través del banco en el cual la persona tiene depositado su dinero y compararlo con la inflación.

●        ¿A qué plazo se desea hacer la inversión? Generalmente nuestro horizonte de inversión está en función de nuestra edad o de la fecha en la que inversión importante se va a realizar. ¿Queremos recuperar nuestro dinero y las ganancias en tres meses, un año o a largo plazo? Dependiendo de esta respuesta, el potencial inversor podrá optar por diferentes productos de inversión.

●        ¿Cuándo necesitaré disponer de los recursos que voy a invertir? Si bien el horizonte temporal total de la inversión puede ser extenso, en el camino uno puede tener requerimientos de liquidez de lo invertido. Esto se puede establecer también en un plan de inversión, pero claramente reduce en términos efectivos la duración de la inversión y por tanto la capacidad para tomar riesgo.

●        ¿Qué riesgo se está dispuesto a asumir? A nadie le gusta perder dinero, pero hay que preguntarse: “¿Estoy dispuesto a arriesgar perder dinero con tal de ganar más?”. Siempre debemos recordar que a mayores rendimientos hay mayores riesgos. Luego hay que preguntarse qué nivel de riesgo está uno dispuesto a aguantar durante el camino hasta llegar al final del horizonte de inversión. En este momento es necesario preguntarse, ¿entiendo los riesgos que implica estos productos financieros que voy a contratar?

●        ¿Qué otras restricciones tengo para mis inversiones, como pueden ser temas tributarios, legales o cualquier otra de carácter personal? Al calcular la rentabilidad, siempre se deben tomar en cuenta los impuestos que van de la mano con ella, por lo cual es recomendable acudir a un especialista en temas tributarios. De la misma manera, los temas legales como el hecho de hacer nuestras inversiones con entidades reguladas por el estado, es un punto clave a considerar. Después, uno puede tener preferencia por algún segmento de mercado y al final uno es dueño de su dinero y puede estipular estas preferencias personales, las cuales sin problema pueden ser incluidas en su plan de inversión.

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