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Las MyPE y las cooperativas: Visión compartida

Por: Lic. Eduardo Lastra D. (*)

1. Supervivencia y desarrollo
Desde sus orígenes, la humanidad ha tenido que enfrentar el desafío de su supervivencia y su desarrollo.

En ese afán, ha utilizado el individualismo y el colectivismo, que se han expresado en diferentes formas de organización económica y política.

Sin embargo, individualismo y colectivismo, así como las demás concepciones y mecanismos de organización y funcionamiento económico y social, se han manejado con enfoques desintegrados.

En ese sentido, permítanme recordar lo que señalé, en julio de 1991, en un editorial de la revista AVANCE ECONOMICO, cuando bajo el título EL ESLABON PERDIDO, dije:
“En cada etapa de la permanente “crisis” que sufre nuestro país, la sensación generalizada es la misma: Siempre falta algo para superarla. Hasta hace un año (1990), cuando se enjuiciaba el conjunto de medidas económicas, se decía que ellas atendían sólo el corto plazo y que descuidaban el mediano y largo horizonte. Actualmente (1991), la opinión general es que las medidas para lograr las reformas estructurales están bien orientadas y que sin embargo, es el corto plazo el que estaría siendo mal gerenciado. Así pues, aquí nos falta algún eslabón”.

“Al parecer, tampoco conseguimos que los objetivos nacionales se compatibilicen con los objetivos lícitos y atendibles de cada uno de los agentes económicos; fundamentalmente porque no parece haber la intención, de buscar hasta encontrar ese punto de confluencia posible. Por el contrario, de antemano se caricaturiza toda actitud y esfuerzo concertador. En este terreno también hace falta compatibilizar expectativas”.

“Todavía actuamos con marcado fragmentalismo, es decir, desagregamos la realidad en compartimientos estanco, y no tenemos la amplitud de enfoque para entender que los fenómenos económicos, políticos y sociales, se encuentran íntimamente relacionados. Por eso, su análisis y formulación de alternativas de solución a sus problemas, requieren de concepciones estratégicas inteligentes y creativamente eslabonadas. Por ejemplo, la subversión no es un problema sólo militar, como la deuda externa no lo es únicamente financiera”.

“Por su parte, quienes representan los poderes del Estado, parecieran ufanarse de sus frecuentes “enfrentamientos”, muchas veces reclamando primacías irrelevantes. Olvidan que todos y cada uno de los poderes constituyen parte consustancial del único y mismo Estado peruano; por lo que se requiere su convivencia armoniosa”.

“En el ámbito productivo igualmente, asistimos a esa puja, a veces “ideologizada” entre empresarios y trabajadores, cuando se inspira en la “lucha de clases” por ejemplo. ¿Dónde hallar el eslabón que conjugue los intereses del capital y el trabajo, para que la empresa que es la gallina de los huevos de oro crezca robusta, y la riqueza que genera se distribuya equitativamente?”
“En fin, ¿Dónde están cada uno de los eslabones que necesitamos, para que nuestra patria catalice sus inmensas posibilidades y puedan desaparecer la pobreza, la violencia y la falta de solidaridad?”
“Quienes tenemos alguna posición diferencial ventajosa, como formación profesional, puesto de importancia, responsabilidad pública, etc., o simplemente ese compromiso subjetivo con esta tierra que decimos querer, somos los primeros responsables de forjar esos eslabones necesarios, para recuperar el tiempo perdido y reconstruir nuestro país”. (Fin de la cita)

El ser humano, en su plano material, tiene como destino final en la Tierra: Morir. Pero, antes de eso, durante su vida laboral, está llamado a ser un agente económico y productivo.
Pero como la mayoría de las sociedades no ha podido generar el “pleno empleo dependiente”, para los integrantes de sus poblaciones económicamente activas, la fuerza laboral se abre espacio en el trabajo independiente, cuya presencia representa las dos terceras partes de la vida empresarial en todos los países.

En nuestro país, esta actividad económica y empresarial se expresa en actividades de artesanía, agropecuaria, pesca artesanal, manufacturera, comercio y de servicios. En todos los sectores productivos.

Además, este trabajo independiente que se organiza en sus modalidades de autoempleo o de micro y pequeña empresa, también ha tomado el modelo cooperativo propiamente dicho.
En cuanto a su estructuración conglomerativa, como los cluster, los micro emprendimientos productivos y empresariales, también han tomado el modelo cooperativo; pero al hacerlo, en muchos casos, cayeron en los vicios del asambleísmo y la ineficiencia productiva y comercial. No supieron encarar el desafío moderno, de compatibilizar la vida asociativa y la eficiencia empresarial.

2.-Potencialidades de las MyPE y las cooperativas
Como potencialidades de la micro y pequeña empresa destaco lo siguiente:
Las MyPE canalizan perfectamente las más inimaginables expresiones de la creatividad humana, en lo referente a la satisfacción de las necesidades de los diferentes mercados.
Asimismo, las MyPE, al ser unidades económicas y empresariales de muy pequeña escala, tienen la capacidad suficiente para adaptarse y reconvertirse, en respuesta flexible a las condiciones cambiantes del entorno empresarial.

Por otro lado, las MyPE en su mayoría, al ser una opción concreta de supervivencia, insume el sacrificio de sus conductores y trabajadores, reflejado en menores precios y en atención de zonas marginales.

En cuanto a las cooperativas las potencialidades que les veo son:
Las cooperativas, se suponen consustanciales al sentido más profundo de la solidaridad, de la cooperación.

En el plano trascendente, la acción cooperativa se proyecta en la vocación de servicio, a la colectividad, al ser humano.

El cooperativismo, y por tanto las organizaciones cooperativas, declaran como su compromiso fundamental la tarea educativa.

Hay suficiente experiencia empírica que permite asegurar, que cualquier organización cooperativa puede ser gestionada empresarialmente; es decir, con eficiencia, eficacia y efectividad.

3. ¿Qué hacer?
Para que las potencialidades del micro y pequeño emprendimiento empresarial y las de las cooperativas puedan conjugarse, tiene que accionarse en el ámbito general y el ámbito propiamente empresarial.

-En el ámbito general
En este punto, quisiera recordar mis reflexiones de hace 18 años, cuando escribí, en noviembre de 1991, el artículo ¿Y la vocación de servicio?, dónde sostuve:

“Permanentemente nos llenamos la boca diciendo que queremos servir a nuestro país o más concretamente al pueblo. Sin embargo, por ejemplo, el 25% de nuestra población que se encuentra por debajo de la línea de extrema pobreza, no es precisamente testimonio de ser la receptora del más adecuado de los servicios, que le debieran brindar quienes tienen la responsabilidad de hacerlo”.

“¿A qué se debe esta contradicción evidente? Una de las razones podría ser, que se confunde servir con servirse. Servir significa estar al servicio de los demás; es decir, implica un compromiso de atender primero lo que puede interesar a los otros. Por eso, para servir se requiere de eso que llamamos vocación de servicio, que es la predisposición para ayudar al resto con desprendimiento, muchas veces en desmedro de nuestros propios intereses muy legítimos. De manera que servir obliga a la aceptación de sacrificios, recompensada casi exclusivamente por la satisfacción íntima del deber cumplido”.

“Servirse en cambio, es la búsqueda del provecho propio, generalmente a costa de aquellos a los que pretendemos favorecer. En muchos casos, ciertamente las ventajas que logramos no son el resultado de acciones premeditadas, aunque por lo general, quien actúa persiguiendo servirse de los demás, calculará cuidadosamente sus actos y hasta sus omisiones, para salir beneficiado al final”.

“Quiénes por nuestra función socio-económica, política o cultural, debemos desempeñarnos como servidores de la sociedad, tenemos que aceptar conscientemente, esa enorme responsabilidad de pensar y actuar, para satisfacer las necesidades de la población mayoritaria. Esto quiere decir, que desde donde estemos, ya sea en el sector público o privado, desempeñando funciones ejecutivas, legislativas, empresariales o sindicales, tenemos la obligación de contribuir a la generación y perfeccionamiento de las condiciones materiales y sicológicas, para que los peruanos vivamos decorosamente”.

“Entonces, debemos dejarnos de eufemismo, en cada decisión, en cada acto, en cada palabra, si no estamos priorizando los intereses de los consumidores, de la población, no estamos sirviéndoles, si no sirviéndonos de ellos. Que la solución de los problemas nacionales, sea pues la mejor medida de nuestra contribución, por materializar el tan deseado Bienestar Común”. (Fin de la cita)

-En el ámbito propiamente empresarial
En este campo quisiera llamar la atención hacía tres aspectos: Las MyPE cooperativas, la asociatividad cooperativa y el paradigma de la empresa cooperativa competitiva.
a). Las MyPE cooperativas.
Así como un emprendimiento empresarial puede ser realizado por una persona natural o una persona jurídica en sus modalidades de asociación mercantil, también puede ser desarrollada bajo la forma de cooperativa. Por lo tanto, debe impulsarse la organización cooperativa a nivel de la micro y pequeña empresa.
b). La asociatividad cooperativa.
Actualmente, cuando se habla de asociatividad se hace referencia casi con exclusividad, a los consorcios, alianzas estratégicas, alianzas de riesgo compartido (joint venture), etc. y muy excepcionalmente se relaciona asociatividad con cooperación o cooperativismo. Sin embargo, quién pudiera negar que las sinergias productivas y comerciales, puede muy bien concretarse bajo la forma de empresa cooperativa.
c). Fomentar el paradigma de empresa cooperativa competitiva.
Esto significa en el campo de las cooperativas propiamente dicho, promover que toda empresa cooperativa debe trabajar con verdadera responsabilidad social. Por supuesto que, esta cruzada tiene que ser encarada coherentemente, en la prédica y en los hechos. La verdadera formalización, tanto de las micro y pequeñas empresas como de las empresas cooperativas, se logrará solamente cuando estas funcionen de manera realmente competitiva.

4.-Conclusiones
a.- La tarea de compatibilizar la acción individual y la colectiva, en la búsqueda de la eficiencia empresarial y la generación del bienestar común, ha sido y seguirá siendo el desafió más grande de la humanidad.
b.- El micro y pequeño emprendimiento empresarial y el cooperativismo, están presentes como opciones prácticas para solucionar problemas sociales de desempleo y de pobreza. Hacerlos aplicativos a la realidad, necesita de una adecuada articulación legal.
c.- Todavía no se ha podido dar en los hechos, una auténtica compatibilización de las potencialidades de la micro y pequeña empresa con las del cooperativismo. Este reto que está hoy más vigente que nunca, requiere de liderazgos trascendentes, tanto en los ámbitos de las MyPE como de las cooperativas.
(*)Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE
Director de Mundo MyPE / 4 de abril del 2009.

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