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Importancia del apego infantil

Lima.- Este domingo se celebra el Día de la Madre y es una fecha propicia para revalorar su presencia e importancia, sobre todo en una de las necesidades vitales para los seres humanos como lo es el afecto, cuyos orígenes obliga a mencionar la teoría del apego.

Hortensia Dreyfus, docente de Psicología de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), señala que el apego es el vínculo emocional positivo que desarrolla el niño(a) con sus padres o cuidadores y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de su personalidad, que lo ayuda a desenvolverse adecuadamente, con la confianza de saber que es aceptado, protegido y con alguien que va a estar ahí cuando lo necesite.

Según Bowlby, “un(a) niño(a) que sabe que su figura de apego es accesible y sensible a sus demandas, le da un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad y la alimenta a valorar y continuar la relación”.

Otros autores como Fonagy, nos dicen que “la relación más temprana que se establece y nos permite aprender a regular nuestro sistema emocional es la vinculación afectiva o apego con el cuidador más próximo, que se encargará de responder a nuestras señales o reacciones emocionales”.

Estos lazos o vínculos afectivos que se establecen y perduran en el tiempo hacen sentir al niño(a) los primeros sentimientos positivos (seguridad, afecto, confianza) y también negativos (inseguridad, abandono, miedo).

Al respecto, Girón, Rodríguez y Sánchez, manifiestan que cuando se desarrolla una relación de apego saludable, se satisfacen las necesidades físicas y psíquicas del niño y este desarrolla un sentimiento de seguridad. La experiencia de que la figura de apego (el cuidador) es accesible y responderá si se le pide ayuda, suministra un sentimiento de confianza que facilita la exploración tanto del mundo físico como del social.

Según Felipe Lecannelier, el apego es lo que le da al niño(a) un sentido de seguridad, autoestima, confianza, autonomía y efectividad para enfrentar al mundo, de acuerdo a la calidad afectiva que reciba de sus padres.

Volviendo a Bowlby, el bebé nace con un repertorio de conductas con la finalidad de lograr respuestas en sus progenitores o cuidadores. Estas vienen a ser sonrisas, primero reflejas, la succión, el llanto, primera forma de comunicación que tiene el bebé, el balbuceo luego o la necesidad de ser acunado. Todas estas conductas son emitidas con la finalidad de mantener esa proximidad con su figura de apego.

El amor, el afecto, el contacto y los cuidados con esa persona especial, que idealmente debería ser la madre, va a contribuir al desarrollo del cerebro del bebé, ya que a través de esto se van a generar nuevas conexiones neuronales que van a permitir un mayor desarrollo de las funciones cognitivas. Por lo tanto, el mejor estímulo es el amor y contacto con su madre.

La tesis fundamental en la Teoría del Apego es que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un(a) niño(a) es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto (persona con la que se establece el vínculo).

A partir de la teoría de Bowlby, decenas de psicólogos han continuado su trabajo y hasta hoy en día tiene una gran relevancia, debido a que el contacto y el afecto no solo son necesarios y hacen falta en los primeros años de edad de un(a) niño(a), sino también durante toda la vida. Por lo que la necesidad del bebé de estar cerca a su madre, de ser acunado en brazos, protegido y cuidado ha sido estudiada científicamente y todas las investigaciones llegan a una misma conclusión: que una crianza basada en el apego, además de un ambiente saludable, será determinante en el futuro del niño(a) e incluso le brindará mejores oportunidades futuras y favorecerá una mejor adaptación al mundo saludable, no traumático.

¿Cuáles son los beneficios del apego a largo plazo?

Es importante que los padres sepan cuáles son los beneficios que podemos obtener de un apego seguro:

  • Mayor autoestima y autoconfianza
  • Mayor autonomía
  • Desarrollo de la independencia
  • Mayor capacidad de empatía
  • Relaciones personales positivas
  • Mayor tolerancia a la frustración

Felipe Lecannelier, psicólogo chileno, director del Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN), dice que más de 30 años de estudios han demostrado que son 4 las habilidades fundamentales que se deben tratar de aplicar y que pueden ayudar a fomentar un apego seguro con los hijos:

  • Atención: aquí se refiere a la habilidad básica de atender, contactarse afectivamente y comprometerse con el desarrollo del niño.
  • Mentalización: esto se refiere a la habilidad de saber empatizar y comprender lo que le está ocurriendo a un(a) niño(a), especialmente en momentos de estrés. Esto implica no criticar ni inferir intenciones negativas como “él es un manipulador” o “ella es agresiva y le gusta pelear”, sino más bien hacer el esfuerzo por comprender qué está tratando de expresar un niño con su malestar.
  • Automentalización: aquí se refiere al proceso de entender qué le pasa a uno como padre y madre cuando los niños(as) expresan cosas negativas. Es decir, entender que muchas veces solemos culparlos de cosas que nos molestan a nosotros.
  • Regulación: lo anterior no tiene sentido si es que uno no se tranquiliza y enfrenta al niño(a) de modo que se calme y disminuya su malestar (no que lo aumente). Son muchas las cosas que los padres hacemos que dejan al niño(a) más estresado(a) y molesto(a), por ello debemos estar atentos para esforzarnos y mejorar.

Y si nos damos cuenta, la sigla que forma las primeras letras de estas 4 habilidades nos indica que desarrollar el apego es A.M.A.R. a nuestros hijos e hijas, entregarles todo el cariño, afectividad, contacto físico que podamos; de ese modo es como ellos aprenderán a enfrentar el mundo de manera segura y adecuada.

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