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EY Perú: Canadá, Chile y Perú serían los únicos países en haber incrementado su tasa impositiva corporativa para este año

Lima, Perú.- Es notorio que muchas jurisdicciones están apuntando, cada vez más, a poseer un entorno fiscal competitivo; una tendencia que se viene dando en los últimos años y sigue siendo fuerte en el 2017. El impuesto sobre la renta corporativa baja en varias jurisdicciones, e incluso algunos países se han comprometido a programas de reducción de tasas plurianuales.

De los 51 países que participaron del estudio “Perspectivas de la política impositiva 2017” de EY a nivel global, 40 informaron que no habría o no se conocía por el momento sobre algún futuro cambio sobre su tasa de impuesto corporativo. Solo tres países pronosticaron un aumento ya conocido sobre este aspecto (Canadá, Chile y Perú). El incremento canadiense es bastante menor (0.3%), representa un incremento en la variación porcentual de 1.08% y se basa en las tasas provinciales crecientes. En tanto, el aumento de la tasa chilena también es relativamente pequeño, pasando de 24% a 25% en el presente año (incremento en la variación porcentual de 4.2%). Pese a este incremento, la tasa chilena igual se mantendría por debajo del promedio de países latinoamericanos participantes en el estudio, los cuales están alrededor del 29%.

En general, de acuerdo a los casos presentados, los aumentos de tarifas son atípicos y parecen relacionarse con fenómenos locales específicos. “Estamos notando disminuciones en países europeos respecto a Latinoamérica. Este último tiene como principal problema una base tributaria muy pequeña. A esto se suma, en muchos casos, el poco valor agregado de la industria local, lo que genera menos márgenes y por ende menos impuestos, razones que no permiten por el momento disminuciones”, explica Carla Puente, Gerente de Impuestos de EY Perú.

En el caso peruano, una reciente reforma tributaria fue promulgada por el Gobierno y entró en vigencia en 2017, tratando de obtener una recaudación más alta del impuesto sobre la renta a nivel corporativo (la tasa de impuesto sobre la renta corporativa aumentó del 28% al 29.5%), pero manteniendo una tasa combinada de impuestos de 33% al reducir el impacto tributario a nivel de la tributación de los dividendos (la tasa del impuesto sobre los dividendos se redujo del 6.8% al 5%). “En el caso peruano, mientras la tasa combinada se mantenga no debería verse como un desincentivo de inversiones, esto podría pasar en caso llegara a incrementarse”, comenta Puente.

La reforma tributaria incluyó también la posibilidad de deducir gastos específicos en la determinación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y la creación de un régimen especial para los pequeños contribuyentes (MYPE) con el fin de fomentar su formalización, lo cual incluye la posibilidad de pago del saldo del IVA una vez que se reciban los ingresos, en el caso de las MYPE, y no cuando se realiza las operaciones gravadas con dicho impuesto.

Se ha otorgado un beneficio fiscal para la regularización de rentas no declaradas por Personas Físicas en años anteriores, pudiendo ser, declaradas sin la imposición de multas e intereses y pagando un impuesto del 10%. Sin embargo, si los ingresos son repatriados y destinados a inversiones específicas dentro del país (por ejemplo, valores, bonos, bienes inmuebles o servicios financieros) durante al menos 3 meses continuos, la tasa de regularización aplicable se reduce de 10% a 7%.
Todas estas medidas se han implementado para conseguir una base de contribuyentes más diversa.

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